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"No hay que destruirse"


Hablar de adicciones en primera persona no es sencillo. Con la distancia del tiempo, el popular cantante español, Joaquin Sabina, revisó aquella etapa de excesos sin épica ni idealización. 

Con el paso del tiempo, Joaquín Sabina ha ido revisando su pasado desde un lugar distinto, más sereno y menos mitificado. Lejos del personaje asociado durante años al exceso y la vida nocturna, el músico habla de aquellas etapas con una mezcla de lucidez y distancia, consciente del precio que tuvo vivir siempre al límite.
En ese ejercicio de sinceridad, Sabina se refiere abiertamente a su relación con las drogas y al momento en el que decidió dejar atrás esa parte de su vida. “Yo me quité hace ya 20 años”, afirmó en el marco de un documental de su vida y que está en pleno rodaje. 

El artista no presenta aquella decisión como un gesto heroico, sino como una necesidad vital. “Hay que tener cuidado y no destruirse”, señala, dejando claro que la conciencia del riesgo fue clave. Una reflexión que nace de la experiencia propia, pero también de lo que vio a su alrededor durante décadas de carrera, giras y noches interminables.
En su relato aparece inevitablemente la ausencia de muchos compañeros de generación. Sabina habla de “demasiados amigos muertos y destruidos”, muchos de ellos, según afirma, “lo mejorcito” de su tiempo. Una constatación amarga que forma parte del balance vital de una época en la que el talento convivía de cerca con la autodestrucción y que nos invita a seguir tomando conciencia de los riesgos y las consecuencias a la que nos lleva esta enfermedad. 

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